Después de una media hora de búsqueda fui a la caseta de administración, dónde (después de una tanda de regaños por haber llevado un perro al lugar pues están prohibidos) me dieron un palo para poder buscarla mejor entre la maleza, lo cual resultó completamente inútil.
Cuando regresé a la caseta el administrador se asombró tanto de mi regreso que nombró algo sobre una prostituta, una madre y un parto, en fin, me llevaron con un amable señor que contaba con una podadora, el cual me acompaño a dónde yo había perdido a mi pobre perrita.
¡Oh pobre de ella, seguramente está asustada y busca desesperadamente una salida de aquel sitio extraño en el que fue a dar!
Una vez que el jardinero termino de cortar todo el pasto a cinco kilómetros a la redonda sin encontrar el dichoso hoyo desistió y me recomendó irme a mi casa.
Pasé toda la noche en cuemanco buscando, mi corazón estaba destrozado, pensé que jamás volvería a ver a mi pobre perrita, durante todo el tiempo que la busqué estuve pensando en que quizás me merecía esto, no he sido el mejor amo del mundo, aveces se me olvidaba darle de comer, no la paseaba diario y cuando hacía alguna travesura le pagaba con un periódico.
Mientras caminaba llorando a mi casa estaba seguro que todo era una venganza del karma,que cada mala acción que había hecho a lo largo de mi vida habría de dar como consecuencia una serie de eventos desastrosos de los cuales este era apenas el primero.
Al doblar la esquina en la que está mi casa veo una figura negra sentada enfrente de mi casa que al verme empieza a ladrar y a mover la cola de felicidad.
Epílogo
Querido diario: hoy le di una madriza sin piedad a Yasha.
